lunes, 22 de noviembre de 2010

Un joven detenido en el Irar brilló en un certamen literario

Fuente: Diario La Capital de Rosario
http://www.lacapital.com.ar/ed_impresa/2010/11/edicion_752/contenidos/noticia_5250.html

Está detenido hace un año en el Instituto de Rehabilitación del Adolescente de Rosario (Irar) tras cometer un grave delito. Allí, detrás de rejas y pesadas puertas, R.P, de 17 años, optó por volver a la escuela. Empezó a ir a la nocturna Nº 13 "Alejandro M. Aguado", que funciona dentro del instituto y no dudó en engancharse en el concurso literario "Celebrando el Bicentenario de la Revolución de Mayo", que convoca a todas las escuelas del país. Así descubrió su pasión por escribir y esas ganas tuvieron su recompensa, ya que obtuvo mención especial en el certamen por su trabajo al que tituló "Un largo camino hacia la libertad", ese estado que tanto desea.

En una de las aulas del Irar (Cullen y Saavedra), R.P emocionó a su madre. El Grupo Editorial Macmillan (organizador del concurso) le entregó su galardón y el joven, con voz temblorosa, comenzó a leer el texto. "Había una vez, hace mucho tiempo y (...) allá por 1810 una paloma blanca, tan blanca como las nubes, que se llamaba Libertad". Terminó la lectura ayudado por sus maestros, aplaudido por los que lo acompañaban y dejando a su madre desarmada en lágrimas.

"Es una alegría muy grande", dijo la mujer cuando se repuso. Tiene a su hijo en el Irar desde hace ocho meses y aguarda con impaciencia que en marzo quede libre.

"Escribí pensando en que quiero la libertad", señaló R.P. "Acá (por el Irar) no hay nada bueno y yo le diría a los chicos que están afuera que se porten bien para que no tengan que llegar hasta aquí", dijo con sinceridad y aseguró: "Extraño mucho mi casa y no veo la hora de volver".

"Estar afuera". Para R.P. ir a la escuela es una forma de "salir", de estar en un espacio sin rejas. Cuando habla y dice que "sale", en realidad se refiere a que baja al aula donde se imparten las clases.

Un día su maestra, Karina Fernández, le propuso que se presentara al concurso del Bicentenario que organizaba la editorial Macmillan. "Lo quería intentar", recordó R.P. y junto a la maestra puso manos a la obra. "Todos los días me sacaban para practicar ", contó el chico. "La seño me daba muchas ideas y me puse a escribir". Recuerda que cuando se enteró de que recibiría una mención especial, se sintió muy contento. Reconoció que lee poco, pero, ante el premio (que además de una medalla consistió en varios libros) empezará a hacerlo un poco más. "Lo que pasa es que a veces es difícil leer, porque uno está pensando en otra cosa, pensás en que te querés ir", dijo con la cabeza gacha.

Su mamá estaba más que orgullosa. Recordó que su hijo había dejado la escuela a los 15 años y dijo entre lágrimas que era muy importante ver que la había retomado.

Karina, la maestra, contó que la redacción del texto implicó muchas horas de trabajo y agradeció el premio. Dijo que para los chicos “es un fuerte aliento que los obliga a seguir superándose”.

El director general del Irar, Guillermo Camilletti, se mantuvo callado durante todo el acto. No quiso intervenir. Su mirada se posó serena sobre los dos chicos. “Estamos tratando de hacer cosas como estas, porque ellos tiene que encontrar el modo de autosuperarse”, manifestó más tarde cuando este diario le pidió una opinión.

“Los chicos no tienen motivaciones aquí. Aunque organizamos talleres de todo tipo y está la escuela, no es fácil que se quiten la mentalidad «tumbera» que tienen. Los tratamos con su nombre propio y no con apelativos, para recobren su dignidad de personas”, concluyó el directivo. Algo es seguro, para R.P. este día no fue uno más y tal vez marque el comienzo de un nuevo rumbo en su vida.

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